|
INDEFINICIÓN
No se acaba mi cuerpo
en el límite del dedo.
Ni mi pecho termina
en el pezón florido. -Soy –
mucho más, casi infinito.
Infinitas veces, silenciosas
gotas de lluvia sobre el césped,
pétalos de flor que se marchitan
"polvo de tu polvo”.
No se acaba mi cuerpo en el límite,
sufro por su ausencia, me desperdigo...
me expando, soy aroma,
me diluyo, soy líquido,
me desdibujo... soy forma.
No se acaba el ser
en haber sido,
y ¡¿qué seré
si ya no hay límites?!
Es un poema de Pilar Bacigalupe. Pertenece a su libro Andaduras (Gijón, 200) - envio Portal de poesia
|